El mensaje de luz llega a México

El día de hoy quedará registrado como una fecha a recordar para los seguidores de Manabu kai México.

¿Por qué?

Porque hoy estará en nuestro país por primera vez un profesor de Manabu kai.

Se trata del prof. Toshiro Kobayashi quien hará escala en México de camino a Brasil, donde será uno de los orientadores de la Convención Nacional que año con año lleva a cabo Manabu kai con motivo del aniversario del natalicio del Maestro Masaharu Taniguchi.   Evento donde también participará como orientador el prof. Shirozou quien de igual forma hará escala en nuestro país el día 19 de noviembre.

El prof. Kobayashi arribará al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México alrededor de las 13:00 (19:00 GMT) procedente de Japón y partirá hacia Brasil a las 19:00 hrs.

El prof. Kobayashi fungió como Secretario del fallecido prof. Haruo Shibuya quién por varios años estuvo en Brasil a cargo de la difusión de las enseñanzas del Maestro Masaharu Taniguchi por lo que conoce bien la situación de América Latina y ya ha estado en contacto con los adeptos latinoamericanos de Manabu kai.

Bienvenidos profesores.

 

 

Ceremonia de entronización en Japón

Hoy 22 de octubre fue realizada la ceremonia de entronización del emperador Naruhito de Japón.

Y previo a la ceremonia se dio un fenómeno atmosférico que le dio un aire místico al evento.

El día amaneció lluvioso y el pronóstico indicaba que así estaría el día entero.  Sin embargo cerca de la hora de la ceremonia la lluvia cesó y una parte del cielo se despejó.  Fue entonces cuando un arcoíris se vio en el cielo de Tokio el cual fue ampliamente fotografiado y compartido en redes sociales.

Para los japoneses es un buen augurio para el comienzo de la era Reiwa.

La extraordinaria historia del Sr. Mori

Una de las historias de vida más extraordinarias relatadas en el contexto de las enseñanzas del  prof. Masaharu Taniguchi es la vida del sr. Kokichi Mori.   A continuación un resumen del reportaje de Masuya Okuda publicado en 1995:


Del Mundo de la Criminalidad a una Vida de Dedicación al Prójimo

 

RENACIMIENTO ESPIRITUAL

Incluso en un mundo de maldad, donde las personas usan espadas y armas de fuego, hubo renacimiento espiritual.  La historia de este renacimiento tuvo inicio en una minúscula celda de prisión.  Historia vivida por el Sr. Kokichi Mori (59 años , auxiliar de enfermería).

Un joven está sentado, cabizbajo,  en el piso de un cubículo.  Mira fijamente el suelo y pasa los dedos sobre los puntos de costura del tatami.

Sobre la pequeña mesa que está en un rincón de la sombría celda están amontonados varios folletos, pero ignorándolos el joven está hace horas mirando la costura del tatami.  Su mirada es sombría y tiene un brillo peligroso que no permite que nadie se le aproxime.

Esta escena sucede en una celda de la Penitenciaría de Abashiri y el joven es el sr. Kokichi Mori.   Hoy ya regenerado, el sr. Mori dice:

“Yo pasaba el tiempo contando las costuras del tatami, así lograba saber la hora de la comida, de la cena y de dormir. Hice eso todos los días, durante años y años. Ese era el único medio de mantener la mente lúcida, pues no sabía leer”.

Antes de cumplir su sentencia en la Penitenciaría de Abashiri estuvo preso en diversas cárceles.  Fue condenado a dos años de prisión en Abashiri, pero por causa de su mal comportamiento su pena fue aumentada.   Actuaba a propósito de esa forma, como él mismo explica:

“Vivía en el mundo del crimen y quería aumentar mi fama de malhechor.  Otra razón era que sufría de tuberculosis y pensaba que tenía poco tiempo de vida”.

El sr. Mori pretendía volver a comandar su pandilla, tan pronto fuera liberado tras cumplir su pena de 8 años.   Pero no fue lo que ocurrió.  Cuando faltaba un año para ser liberado, sucedió algo muy importante en aquel cubículo de la prisión.

 

UNA “LLAMA NEGRA”

La vida de crímenes del sr. Mori comenzó cuando él tenia 13 o 14 años de edad.   Él se presentó voluntariamente en la sede de una organización Yakuza y dijo que quería formar parte de ella.  Su vida complicada lo llevó a tomar esa actitud.

El padre del sr. Mori era un hombre altamente considerado que llegó a ser electo diputado.   Su madre, que había sido geisha, no era la esposa de su padre.  De los hijos que tuvo en esa relación extraconyugal, el padre sólo reconoció al mayor.   El sr. Mori fue dado en adopción con solo 38 días de vida.   Pero posteriormente pasó por otros tres hogares.

Con una mirada apacible el sr. Mori recuerda su triste infancia y dice en tono melancólico:

“la segunda familia que me adoptó tuvo que mudarse de prisa por alguna razón y se fueron todos, abandonándome dentro de una casa cerrada.  Yo tenía solo 5 años, pero lo recuerdo muy bien hasta hoy.  La tercera familia me hizo dormir sobre la paja del establo y, en la escuela, mis compañeros me maltrataban diciendo que olía mal. Eso me hacía sentir mal y comencé a faltar a clases. Comencé a deambular por la ciudad y a cometer delitos. Fui detenido varias veces”.

Cuando terminó la primaria huyó de su hogar adoptivo, fue hasta la casa de su verdadero padre y se quedó parado frente a ella.   Su objetivo no era encontrarse con su padre.   Se quedó frente a la mansión y, sintiendo que en su pecho ardía una llama negra de odio, pensó:  “Esta es la casa de mi padre.  El es quien me dejó en este estado.  No puedo morir sin antes destruirlo”.   Como el joven sabía que con su capacidad intelectual no derrotaría a su padre, decidió apelar a la violencia y entró al mundo de la criminalidad.

En ese mundo, eran cotidianas las luchas sangrientas entre bandos contrarios que intercambiaban tiros en pleno día; escenas de pavor se desarrollaban diariamente.   En ese medio, el joven Mori, que fue acogido por una pandilla, subió rápidamente de puesto, valiéndose únicamente de su valentía y se convirtió en uno de los líderes.  Con el cuerpo totalmente cubierto de tatuajes, caminaba de forma arrogante,  acompañado siempre por sus secuaces.

Viviendo como un demonio enfurecido, cierto día, atizó al máximo la llama negra de odio que ardía en lo profundo de su corazón y terminó matando a su padre con sus propias manos.   Así narra los hechos:

“El rostro de mi padre era idéntico al mío, sólo que con arrugas.   Le apunté con el revolver, pero él no reaccionó ni me pidió clemencia.  Se sentó mirando en dirección a su casa murmurando algo. Yo estaba dispuesto a disparar contra él, pues venía alimentando durante años la idea de que no podía morir sin antes matarlo. Pero el arma falló y entonces empujé a mi padre al precipicio…”.

El tono de voz del sr. Mori, hasta entonces sereno, se tornó sombrío.

El hecho de que su padre no lo reconociera legalmente como hijo sirvió para reducir la pena, pues no fue considerado parricida.  Después de este crimen, el sr. Mori continuó llevando la misma vida de violencia.  De sus 20 años de vida criminal, 17 los pasó en prisión.

 

LA SONRISA DEL PADRE

El sr. Mori cuenta el importante hecho ocurrido en aquel cubículo de la prisión:

“Cierto día tuve una fiebre de casi 40 grados y estuve a punto de morir. En ese momento pensé: ‘Cometí muchos delitos en mi vida, pero no quiero morir aquí’. Entonces tomé por primera vez el libro que mi madre me había enviado.  Pensé que no tenía otra alternativa a no ser recurrir a él, y me dormí con el libro debajo de la almohada.  La mañana siguiente conseguí abrir los ojos, hasta entonces cerrados debido a la inflamación, y sentí el cuerpo ligero.   Como no sabía leer, le pedí a un guardia que leyera para mí aunque fuera una sola página”.

Aún en la prisión el sr. Mori tenia fama de malcriado y violento, pero en aquel momento hizo su pedido con tanta solicitud que el guardia aceptó:

“Preste atención que voy a leer el contenido:  Reconcíliate con todas las cosas del Cielo y de la Tierra…  Agradece a tu padre y a tu madre…”.

Escuchó atentamente pero no entendió bien.   Llegó a sentir rechazo cuando el guardia leyó “Agradece a tu padre y a tu madre…”.  Sin embargo sintió que había algo importante en ese folleto.

Mostrándome un ejemplar antiguo y desgastado el sr. Mori dijo:

“Este es el libro que mi tercera madre adoptiva me dio cuando estaba preso.  No entendí lo que estaba escrito en él, pero pensé que era preferible leerlo a estar contando las puntadas del tatami”.

Así que llamaba a cada guardia que pasaba frente a su celda y le pedía que le enseñara a leer, pero nadie le daba atención.   Recordando esto, el sr. Mori dice:

“Con razón, pues yo tenía una enorme lista de antecedentes criminales y, aun en prisión era un sujeto tan violento que el médico me daba las medicinas amarrándolas en la punta de una vara”.

Pero por fin su vehemente deseo fue atendido por un guardia que estaba por jubilarse.  Ese guardia comenzó a darle clases a través de las rejas.

“Primero pasaba el lápiz sobre la letra A punteada.  Al día siguiente me sentía feliz al recibir la aprobación de mi profesor carcelero”.

Mientras contaba esto el sr. Mori “escribía” la letra A con el dedo índice sobre la superficie de la mesa y le ponía un signo de aprobación [√].

Aprendió todo el alfabeto [del japonés] en un año y empezó a leer ávidamente las revistas apiladas en la mesita de su celda. 

“Comprendí que los demás no tenían la culpa de mis infortunios y que si yo cambiaba, los demás cambiarían.  Los custodios comenzaron a saludarme ‘Buen día ¿cómo está?’  y eso me dejaba inmensamente feliz.  Descubrí un nuevo mundo y decidí jamás regresar al mundo en que viví hasta entonces”.

Cuando consiguió la libertad a los 32 años de edad, el sr. Mori fue hasta la sede de la organización Yakuza para pedir su separación.  Estaba decidido a enfrentar la muerte, si fuera necesario, pues estaba satisfecho por haber dado los primeros pasos hacia su regeneración.  El jefe de la organización aceptó el pedido de separación y al despedirse dijo:  “Si un día vuelves a compartir la mesa de los yakuzas, te liquidaré con mis propias manos…”.

Después de separarse de la organización,  el sr. Mori y su esposa Sachiko se fueron a vivir a Tokio.  El comenzó a trabajar como obrero de construcción civil en el distrito de San-ya.    Habiendo cambiado el arma por la pala, tuvo que trabajar arduamente.   En días de lluvia, mandaba a su esposa a dormir en una pensión barata y él dormía encogido bajo la fachada de un templo.   Varias veces pensó:

“Si continuara en el mundo de la criminalidad no estaría pasando hambre”.

Pero estaba decidido a llevar una vida correcta y no se permitió tener flaquezas.  Las palabras de su esposa también le sirvieron de incentivo.

“No tenemos dinero pero nunca fui tan feliz.   Antes sentía escalofríos cada vez que oía la sirena de una ambulancia”.

Después de trabajar medio año como operario de la construcción, la pareja consiguió empleo en una casa de pachinko (especie de juego de pinball) con derecho a vivir al fondo del local.   Poco después el sr. Mori decidió ser técnico de máquinas de pachinko, trabajo que es bien remunerado.   El objetivo era reunir el capital necesario para iniciar una empresa.   Durante ese tiempo participó en Seminarios de Entrenamiento Espiritual en diversas academias con el ansia de conocer mejor las enseñanzas.  Aprendió la importancia de la gratitud, pero el sentimiento de odio contra el padre aun le corroía el corazón.

“A pesar de eso, no lograba olvidar la maravillosa atmósfera del seminario y siempre regresaba.  Aun un hombre como yo era recibido cálidamente y nadie se quedaba viendo mis tatuajes.  Siempre que asistía, sentía que las personas me recibían como a un miembro de la familia”.

A pesar de haber asesinado a su padre con sus propias manos, el sr. Mori aun nutria odio contra él, en lugar de sentir remordimiento.  Era un estado mental desolador, pero finalmente ocurrió la reconciliación.

El hecho decisivo ocurrió en la Academia de Entrenamiento Espiritual de Fuji Kawaguchi-ko.  Durante la Actividad de Gratitud, el sr. Mori limpiaba el piso, cuando ocurrió algo sorprendente:  vio en el piso un charco de agua que de hecho no existía.  Fijando la vista en él, vio que la superficie se movía y se formaba un rostro. Era el semblante sonriente de su padre que parecía decir:  “¡Kokichi, te ves muy bien!”.

Tuvo la sensación de que estaba a solas con su padre verdadero.  De repente , comenzó a gritar:  “¡Papá perdóname! ¡papá perdóname!”.   Volvió en sí al oír aplausos que sonaron detrás de él.  A continuación, comenzaron a rodarle lágrimas y olvidando la vergüenza rompió en llanto.

Con la voz ahogada y pestañeando para contener las lágrimas el sr. Mori prosiguió su narración:

“En aquel momento, desapareció súbitamente todo el odio que sentía de mi padre. Recordé que al caer al precipicio él me dijo: ‘que tengas una larga vida’.  Agradecí a mi padre del fondo del corazón y comprendí que esa era la reconciliación. Así me liberé del pecado. Sentí como si hubiera eliminado toda la sustancia purulenta que había en mi mente”.

 

PARA EL BIEN DEL PRÓJIMO

En 1980, el sr. Mori fundó una empresa para comercializar pieles, piezas de decoración y joyas.  Y en octubre de 1992, compró un supermercado en la provincia de Saitama.   Contrató como empleados a algunas personas que habían trabajado para él en la organización Yakuza y que se habían regenerado.   En marzo de este año, transfirió la representación de su empresa a otra persona y cortó su sueldo mensual.    Lo hizo porque pretendía concretizar un nuevo sueño y quería cerrar todos los caminos de retorno.   Ese nuevo sueño era trabajar para el bien del prójimo.  En otoño del año pasado, tuvo la oportunidad de visitar un hospital psiquiátrico y lo que vio le horrorizó.

Así describe lo que sintió:

“Pensaba que la prisión era un verdadero infierno, pero cuando vi la situación de los pacientes de aquel hospital, comprendí que mi vida en la cárcel fue mucho mejor.   Sentí como si me hubieran dado un choque eléctrico que atravesó todo mi cuerpo, de la cabeza hasta la punta de los pies.  Fui de inmediato a pedirle al director de ese hospital que me dejara trabajar ahí, aunque fuera sin sueldo”.

El sr. Mori se transformó así en auxiliar de enfermero del hospital psiquiátrico.   En abril de este año se transfirió a otro hospital, situado en la ciudad de Yogaichi, que se ubica a una hora de su casa.   Ahora se está preparando para presentar en abril del año entrante el examen de admisión a la Escuela de Enfermería que le dará la habilitación de enfermero asistente después de dos años de estudio.   El objetivo del sr. Mori es ir más lejos, es decir, estudiar otros dos años y graduarse como enfermero.   El dice:

“Los alevines de salmón que fueron lanzados al río y llegan al mar crecen y retornan adultos.  Del mismo modo, también vagué por la vida, pero retorné al punto inicial de mi vida que son las enseñanzas del prof.  Masaharu Taniguchi.  En adelante, mi misión es retribuir a Dios por haberme salvado, a pesar de los pecados que cometí”.

Hasta hace seis años, el sr. Mori fue voluntario en una prisión y regeneró a innumerables criminales.  Llegó a hospedar a diez expresidiarios en su casa.  Aun hoy va con frecuencia a las estaciones de policía para dar consejos a menores infractores.  Al principio los jóvenes hacen poco caso del sr. Mori, quien viste de traje y corbata,  pero cuando muestra sus tatuajes y dice: “La vida de criminalidad no lleva a ninguna parte”, ellos bajan la cabeza y concuerdan: “Tiene usted razón”.

El antebrazo del sr. Mori está lleno de queloides, porque él mismo quemó sus tatuajes con ácido sulfúrico e hizo las suturas.

Al despedirnos, ya casi al amanecer el sr. Mori me acompañó hasta el portón de su casa e hizo una reverencia diciendo:  “¡Muchas Gracias!”.

 

Ultimo día de la era Heisei

Hoy es el último día de la era Heisei.   La era Heisei corresponde al reinado del emperador Akihito (nacido en Tokio el 23 de diciembre de 1933)  comenzó el 7 de enero de 1989.

Heisei pretende significar “paz en todos lados”.  – Wikipedia

En agosto de 2016, el Emperador Akihito anunció su deseo de retirarse.  En 200 años ningún emperador de Japón había renunciado a su cargo.  El Parlamento japonés tuvo que aprobar una ley especial al respecto en junio de 2017.   Finalmente el Primer Ministro Shinzō Abe, anunció que el 30 de abril de 2019 sería la fecha de la abdicación del emperador y sus sucesor será su hijo Naruhito.

Hoy se realizó la última ceremonia de Akihito como emperador y dirigió su último discurso como representante de Japón.

Importancia del Emperador en Manabu kai

En los principios fundacionales de Manabu kai se establece que busca alcanzar “El restablecimiento de la corriente original [de las enseñanzas del maestro Masaharu Taniguchi] y la manifestación del Jisso de Japón como Reino del Emperador”.

Para el emperador no existe Brasil, Francia, Alemania, Argentina.  Existe un
país donde todos son hermanos.  Existe el centro y todos unidos.  Esto quiere decir que nosotros somos uno y muchos. Uno y el infinito.  Yo y el infinito somos uno. Esa es la filosofía del Emperador.     – Prof. Osvaldo Murahara

 

El 1° de mayo el cargo de emperador de Japón pasará al príncipe Naruhito y dará comienzo la era Reiwa (Hermosa Armonía).

Manabu kai y Seicho-No-Ie

La siguiente información está tomada de la entrevista que Mariana Fernandes de Souza le hizo al Prof. Osvaldo Murahara, Presidente de Manabu kai en Brasil

¿Qué es Manabu-kai y en que difiere de la actual Seicho-No-Ie?
Somos un grupo de personas que conocieron la doctrina de Seicho-No-Ie de la forma
como fue concebida por su fundador, el Maestro Masaharu Taniguchi.

La diferencia es que no aceptamos las modificaciones que fueron hechas en los textos originales por el actual presidente de Seicho-No-Ie en Japón.

Estudiamos y diseminamos aquello que es Seicho-No-Ie.

Yo diría que la institución actual, sí, se alejó de lo que era originalmente.

 

Riesgo de perderse la enseñanza

Fragmento traducido de la Revista Mensual de Manabu-kai Octubre 2009.

Traducción pública no. 2550 Libro 15 Fojas 1-3 por Arisia Marico M. Noguchi de la Notaría 8 de Sao Paulo, Brasil

DE LAS PALABRAS DE LA PRIMERA EDICION

Tenemos que admitir que las enseñanzas del Prof. Masaharu Taniguchi, fundador de Seicho-No-Ie, se están perdiendo.  Tememos que en la próxima generación pueda desaparecer completamente.  No estoy hablando de la disminución del número de adeptos de la enseñanza.  Me refiero a la situación de negación al maestro Masaharu Taniguchi, por ejemplo, el hecho de no reeditar parte de las obras agotadas de la autoría del profesor.

 

Emancipación de Seicho-No-Ie Australia

En 2002, Seicho-No-Ie de Australia decidió emanciparse de Seicho-No-Ie de Japón.

A continuación una traducción al español de la traducción al portugués realizada por la traductora Julia Hoçoya Sassaki en Sao Paulo, Brasil, con fecha 30 de septiembre de 2010 bajo el número de traducción 41009 libro 207 fojas 051

Declaración de Emacipación
La sociedad religiosa Seicho-No-Ie de Australia (SEICHO-NO-IE INCORPORATED), con el propósito de difundir correctamente al mundo entero las profundas enseñanzas del fundador de Seicho-No-Ie, el Maestro Masaharu Taniguchi, y transmitirlos a la posteridad, creyendo genuinamente en ellos, rompe la relación de englobador/englobado en relación a la sociedad religiosa “Seicho-No-Ie” con sede en Tokio declarando la total emancipación.
31 julio 2002
SEICHO-NO-IE INCORPORATED
Representante Kiyoshi Miyazawa